Mi Cámara Estenopeica.

Hoy he recuperado mi cámara estenopeica.

O eso creo.

Teóricamente, viene desde un pueblo perdido de la mano de algún dios cruel, a cuarenta minutos de la capital de provincia.

Ese paquete lleva también un par de carretes en blanco y negro HP5+ que disparé en 2016.

Yo era un chaval feliz que se piraba cada vez que podía a casa de Marta.

Durante casi un año, era raro las vacaciones que no pasaba un par de días en su habitación.

Éramos ingenuos y felices.

Ella escuchaba en bucle el disco Animales, de Pereza.

Yo escuchaba atentamente sus absurdos discursos absorto por un humo que colapsaba su habitación.

Solía hacerle retratos.

Unas vacaciones de enero de 2016, se acabó todo de repente.

Me dejé la mochila con mis cámaras en tu sillón.

Perdí mi cámara estenopeica y mi Rollei 35 T, así como mis carretes y algunos de mis poemas.

Hoy, 3 años y algunos meses después Marta, me ha mandado un email.

Supuestamente me echa de menos y me ha enviado por correo mi cámara estenopeica.

También supuestamente no has encontrado la Rollei, ni mis poemas.

No pasa nada, Marta, quédatelos.

Gracias por enviarme la cámara de nuevo y esos carretes tristes.

Quiero que también sepas que me has jodido la tarde, que sigues muy guapa y que no puedo parar de rememorar momentos felices en tu habitación.

2019

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