RESEÑA 02

En esta reseña, voy a hablar sobre Irving Penn y su fotografía de bodegón, también llamado ‘still life’ en inglés (que suena más elegante).

Irving Penn, fotógrafo de moda y retrato, tuvo una época turbia en su vida, en la que experimentó con el bodegón. Su influencia del mundo de la moda, hizo que sus meticulosos bodegones vanguardistas, mostrasen el carácter grotesco y elegante de la naturaleza.

“Fotografiar una tarta puede ser arte”, defendía el artista. Buscaba la belleza en los materiales perecederos, como fruta, colillas, desperdicios, calaveras… Su libre experimentación, creó una belleza exótica y refinada en cada uno de sus ”still life”

En la introducción al libro Passage: A word record, Liberman recuerda algunos de sus refinadas obsesiones, cuando en un encargo en el que Penn debía fotografiar unas copas rotas en una bandeja, insistió en que, en pro de la autenticidad, las copas fueran del carísimo cristal Baccarat; así varias docenas de copas cayeron al suelo antes de que Penn se sintiera satisfecho.

Las naturalezas muertas que componía, convencido de que lo intrascendente, sobrante o no convencional puede ser presentado con la misma elegante profundidad que lo normativamente bello estaban influenciadas por los ready made de Marcel Duchamp y sus colegas del surrealismo.

Su formación académica como pintor, le incitó el interés por la morfología de los objetos, y su potencial como tema artístico le venía dada a Penn desde su juventud, cuando era un dibujante y pintor que comenzaba a despuntar en los ambientes neoyorquinos.

En todos sus trabajos se comportó con una humildad basada en una sola ley: “Una buena foto es la que comunica un hecho, toca el corazón y convierte en otra persona a quien la observa. En una palabra, es efectiva”.

Penn comenzó a hacer naturalezas muertas y desnudos que agigantaban las formas femeninas en imágenes sobrexpuestas y blanquedas en laboratorio para crear efectos tonales infrecuentes. Penn fue el primer revolucionario contra las normas hegemónicas heredadas de la pintura y de su ejemplo ‘mamarían’ fotografos de posteriores generaciones, desde Herb Ritts y su antiglamur, hasta Robert Mapplethorpe.

En 1943 colocó en la portada de Vogue su primer bodegón, en el que mostraba una elegante combinación de accesorios femeninos contrapunteada con la ilustración de unos limones.

No fue la primera cubierta de Penn en Vogue con naturalezas muertas, ya que siguió firmando sus ‘still life’ a lo largo de los años, en una práctica valiente y rompedora del mensual.

Desde 1970, cuando ya lo había conquistado todo, el fotógrafo empezó a dedicarse con mayor celo a sus creaciones privadas, en las que desarrolló la intriga que despertaban en él los detritos y otros objetos sin vida aparente.

 

 

 

Anuncios

LEONARDO DA VINCI – EL PROYECTO MALDITO

Estos últimos meses, he estado trabajando en un proyecto de clase. Bueno, a día de hoy sigo un poco liado. He cambiado de planteamiento sucesivas veces seguidas pero al final, creo (y espero) que todo salga bien.

Nos remontamos a septiembre del pasado año 2018, cuando en la asignatura de proyectos, se nos planteaba la propuesta de realizar una exposición fotográfica colectiva, para que aprendiésemos cómo es el (duro) proceso creativo, desde la idea, hasta la puesta en pared de la obra final.

Por votación colectiva, se escogió el tema del 500 aniversario del fallecimiento del genio polifacético italiano.

Mi planteamiento primero, ante el proyecto fue: ‘Bah, recreo una pintura y le doy ahí un aire taleguero, y finiquitado” Esa idea vivió en mi cabeza un día.

Me dí cuenta de que era algo muy visto, muy quemado, muy soso. Todo el mundo se ha metido alguna vez a Facebook y ha visto la típica foto de algún colega haciendo una recreación de cualquier obra de arte, ya sea pintura, escultura y ya, el clasicazo, las versiones de fotografía. Fuí consciente de que era algo muy llano y guardé la idea para el “hostias, que mañana se entrega y no tengo nada”…

Segunda idea. Con la tontería me puse a investigar por internet sobre la vida de este señor, que hasta el momento, pues alguna cosilla sabía, pero poca cosa.

Encontré varias cosas que me llamaron la atención, y que mi segunda idea, creó rápidamente en mi cabeza una serie de fotos. Esta segunda idea, recopilaba 15 datos sobre la persona de Da Vinci, así como anécdotas y áreas de estudio. Tardé unas semanas en intentar darle forma, pensando como lo iba a plasmar en mi cámara. La solución fue crear una especie de “bodegones” y “fotografía de producto” que representasen esos atributos del genio italiano. Para colmo, dije “Oye, tengo la cámara de medio formato analógica y tengo un par de rollos que se caducan pronto, ¿por qué no?”. Fue un error.

Inicié las primeras sesiones de fotos, super ilusionado de la vida, hasta que la vida empezó a darme bofetadas de cruda realidad en la cara.

Me desmotivé un montón. Era un proceso algo complicado. Todo tenía que estar a la perfección iluminado, correctamente medido, colocado milimetricamente, calculado y ¡zas! Ya tenía una foto. Tardé dos días en hacer esa foto. Los cálculos de tiempo no me salían, ya que estábamos en noviembre y tenía que supuestamente entregar el proyecto en diciembre. A todo esto se le sumó que el formato cuadrado de las fotos de 6 x 4.5, se hacía irregular para plasmar todo lo que quería; es decir, no podía buscar la uniformidad de mi obra, ya que cada objeto a fotografiar era muy diferente al 100% del siguiente, en cuanto a tamaño, forma, textura, composición, etc…

 

Volví a desmotivarme. Esta vez durante más tiempo. Llegó diciembre y pasó una quincena del último mes del año. Era 15 de diciembre y yo no tenía nada. Nada de nada.

 

Un día tomando un café, estaba intentando ponerme las pilas con el proyecto. Y llegó la tercera idea: hacer lo mismo de antes, pero en vez de un bodegón, un solo objeto por fotografía, que sintetizase por completo la idea que quería desvelar.

Esa misma mañana, llegó al bar dónde desayuno todos los días mi profesor de historia, Ricardo, que me preguntó con curiosidad que eran los dibujos que estaba haciendo. Le mostré esta tercera idea, y en poco más de media hora la tercera idea, se murió. Ricardo, me propuso al ver los dibujos tan sencillos y sucios que estaba haciendo, la idea de realizar una serie de pictogramas en mis fotografías que diesen uniformidad al proyecto, dando lugar a la cuarta idea ( que por el momento, es la definitiva, o eso espero por favor).

Pero la historia, no acaba aquí, esto es solo un inicio de la odisea de los pictogramas.

Y tú, lector de este artículo, es posible que lo estés flipando, pues agarra bien la pantalla que vienen curvas cerradas.

Vale, tenemos la idea de los pictogramas. Pero ahora viene la gran pregunta, ¿de qué los hago?. A todo esto estamos a 16 de diciembre y no tengo nada para presentar. Mi tutora y profesora de la asignatura, Mónica Lozano, me sugirió que viese la entrevista TED de Vik Muniz, un tipo que trabaja con los materiales más raros e impensables.

Unos días más tarde, decido hacer estos pictogramas con cuerda, sí, cuerda. Volví a darle vueltas a la cabeza. La cuerda se me quedaba muy pobre a la hora de realizar la foto, pero su poca posibilidad y gran dificultad de moldeado, me imposibilitaba poder trabajarla con facilidad.

Y, como no, volví a pensar. Ese mismo día de la cuerda pensé en que los grandes genios siempre tienen mucha chatarra en sus talleres y estudios, por lo que decidí ir a casa de mi abuela y rebuscar en el trastero para encontrar algunas piezas de metal y cosas por el estilo para añadir a mis fotografías.

Al día siguiente me volví a meter en el plató con todo el arsenal, convencido que esa tarde terminaba el proyecto y el día 21 de diciembre tendría todo presentado y chachi. Mentira. Ese día hice unas fotos de diversos materiales, sobre fondo blanco. Dos días después, cuando la ví en el ordenador (por primera vez) con Mónica, aquello era un puñetero desastre. Fotos desenfocadas, sobreexpuestas y mal iluminadas. Otra decepción para el cuerpo, y si ya añadimos que el fondo blanco era muy hortera, pues tampoco mejora la situación.

(Hay que decir que la culpa fue mía, que me compré la cámara nueva, y me metí a la aventura de valiente sin tener ni idea de como se utilizaba)

El problema del fondo blanco, había que solucionarlo. Ese lunes por la tarde, entre Mónica, Ricardo (profesor de técnicas) y yo dimos con la solución. Tenía que emplear fondos variados, siendo estos texturizados con objetos del taller.

Se realizaron esas fotos, y todo guay. La primera parte del proceso está terminada. Ahora mismo, miento escribo esto estoy con la segunda parte, es decir, con el papeleo.

Finalmente, la exposición se realizará en el salón de actos de la Escuela de Arte de Murcia el día 15 de marzo de 2019.

Ya haré una segunda parte donde pondré alguna fotillo del proceso y terminaré de contar qué tal eso de inaugurar exposiciones y esas movidas. Si has llegado leyendo hasta aquí querido follower, eres un grande.

La Foto Que No Disparé- Vol. 2

Una de las fotos que nunca disparé me dejó muy tocado, ya que hubiera podido ser una buena foto.

Creo que si hubiese llevado la cámara en la mano y hubiese alineado mi cámara, mi ojo y mis tripas en la delgada línea que separa la buena de la mala foto, creo que esta foto hubiese sido un “punctum” en mi soso portafolio.

Iba andando por la calle, de camino a la escuela; cuando de repente vi un camión. Hasta aquí todo normal, hasta que sucede lo siguiente: el conductor del mismo, abre las dos puertas traseras y carga sobre sus hombros dos esqueletos de cerdo para entregar en la carnicería que se situaba enfrente.

Esta foto que no disparé creo que tiene algo que ver conmigo, ya que me recordó a mi época trabajando en una empresa de producción cárnica.

Me imagino esa foto de vez en cuando. Me la imagino en blanco y negro, pero un blanco y negro duro, muy contrastado. Me gustaría imaginarme un plano americano, pero por desgracia (o quizá suerte) suelo hacer planos demasiado generales para mi gusto.

Una de las cosas que me llamó la atención en esa foto o supuesta foto fueron las manos del sujeto. Al cargar tanto peso, en su mano superior destacaban los rígidos tendones de sus palmas.

Creo que hubiera sido una buena foto.

 

La Foto Que Nunca Disparé -Vol.1

La foto que nunca disparé creo que fue un autorretrato.

No me suelo hacer muchos autorretratos. Siempre lo he visto como algo demasiado superficial, de eso que haces de vez en cuando, pero que no te sale natural. Creo que no soy capaz de plasmarme a mí mismo dentro de una foto; tengo pánico a inmortalizarme dentro de un negativo. Alguna que otra vez lo he hecho, no voy a mentir, pero no ha salido nada, solo estética.

Tengo miedo, miedo a la muerte, miedo a morir. Suelo tener miedo. Soy frágil, más de lo que aparento. Al mismo tiempo soy trasparente. Soy un desastre que no presta atención a las señales que le manda la vida.

Ese autorretrato, diría aquellas cosas que no digo. Hablaría de todo aquello que solamente las arrugas de la piel pueden contar. Me hubiese gustado hacerlo, justo en ese momento en que, me he dado cuenta de lo transparente y frágil que soy, cuando una persona que conocí hace no más de una semana, ha sido capaz de calarme en un solo verso.

Nunca he sido capaz de verme como soy en una foto, y creo que es una foto que de momento no podré hacerme.

 

Yo, Sociedad Limitada

Comentario del artículo de Gabriel García de Oro

Este artículo versa sobre la marca de identidad del individuo y su importancia en este mundo cambiante lleno de competitividad.

El texto se basa en un artículo de la revista Fast Company, titulado ”La marca llamada tú” (‘The Brand Called You’)

Se plantea la necesidad de crear una marca llamada ‘YO’, es decir, sobresalir como individuo mediante una marca de identidad personal a la que ser fieles, nos facilitará destacar entre la multitud.

A continuación nos plantea el anglicismo de ‘Personal Branding’ o como nuestra propia marca nos ayuda a sobresalir por nuestro valor propio. Nuestra ‘marca personal’ es la responsable de diferenciarnos y destacarnos. Con ella presente en nuestra vida, es posible que obtengamos felicidad, satisfacción personal e incluso dinero.

Desarrolla varios apartados en los que nos aporta unos ‘tips’ o consejos sobre como podemos alcanzar el estrellato haciendo de nosotros un producto con marca de identidad propia.

Los podemos clasificar en tres apartados:

  • Introspección: nos plantea preguntas sobre nosotros mismos, y posteriormente nos invita a obtener, primero una respuesta personal, y finalmente nos guía a obtener respuestas sinceras de las personas de nuestro círculo más próximo

 

  • Focalización con coherencia: para ser quienes somos debemos cuidar nuestra imagen y nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos con el mundo, para poder adquirir relevancia, confianza y notoriedad.

 

  • Consolidación de lo aprendido: ahora que sabemos quienes somos y que destacamos por nosotros mismos, debemos asentar con seguridad unas bases firmes que nos aporten confianza sobre nuestra propia marca.

 

 

 

Creo que el texto me ha abierto bastante los ojos sobre la necesidad de crear nuestra propia marca de identidad para ser el producto elegido por el cliente. Al igual que cuando vamos al supermercado a comprar un producto, sabemos que tenemos muchas opciones, pero la mayoría de ellas es ¿marca blanca o marca de confianza? Todos sabemos que la marca blanca cumple su función a regañadientes, pero tiene la ventaja de que suele ser más barata que la marca de confianza; pero cuando necesitamos un producto de calidad que se diferencia del resto y que cumple su función establecida, confiamos en la marca de confianza, aunque tengamos que pagar su precio. Creo la marca personal, funciona de un modo parecido y que si queremos destacar entre el resto de fotógrafos ‘marca blanca’ tenemos que tener un estilo/ identidad que nos caracterice y nos haga ser el producto de calidad que se merece nuestros futuros clientes.

RESEÑA 01

Esta semana, navegando entre muchos de los Blogs de mis subscripciones en Feedly (app muy recomendada, que yo hasta hace poco desconocía) he descubierto muchas cosas, entre las que destaco:

  • He descubierto nuevos autores:

Masashi Wakui: fotógrafo japonés que utilizando una cámara compacta y un uso magistral de La Luz y el encuadre, captura escenas de Tokio por la noche.

También cabe destacar el manejo de la edición que emplea, teniendo un estilo único de tratamiento de luces, dado nombre a diferentes tutoriales de edición en Photoshop y Lightroom.

3662657727555

 

  • También, he estado investigando sobre la fotografía en color, ya que he estado reflexionando sobre el artículo del ‘Personal Branding’ y encontré este artículo en Xataka Foto (https://www.xatakafoto.com/libros-de-fotografia/secretos-color-fotografia-bryan-peterson-manual-para-dominar-uso-color) sobre un fotógrafo de color llamado Bryan Peterson, que en su recién publicado libro ‘Los secretos del color en la fotografía’ explica su depurada técnica sobre la fotografía en color dando nociones de composición, color y ambiente desde el punto de vista de la psicología del color. Por un precio de 22 euros lo he comprado y en futuras publicaciones hablaré de si ha merecido la pena o no.

 

 

1366_2000

 

  • Otra de las cosas de las que he descubierto esta semana mediante Feedly, ha sido el evento Photokina 2018, una de las mayores ferias de fotografía del mundo celebrada en Alemania. La mayoría de blogs han publicado vastos artículos sobre la nueva Canon o sobre la nueva Fuji, pero yo, surfeando en la red encontré un artículo que hacía referencia a la fotografía química.  Sí, ahora más que nunca creo que va a volver y con mucha fuerza gracias a compañías como Ars- Imago, ya que en dicha feria, han presentado una revolución a la hora del revelado analógico. Su producto llamado LAB-BOX, es una caja de plástico con un diseño muy innovador que permite el revelado del carrete utilizando solamente una caja de plástico de pequeñas dimensiones.

 

 

LAB-BOX: How to develop black and white film with ars-imago chemicals from ars-imago on Vimeo.